Reivindicaciones feministas de las mujeres argentinas

A lo largo de la historia siempre hubo mujeres que se rebelaron contra el curso de la history, realizando una importante labor en la lucha por la consecución de derechos iguales a los del hombre y marcando el devenir de la historia de las mujeres o herstory.

El caso de las mujeres feministas de Argentina no fue ajeno al de otros países europeos o latinoamericanos, pues de las primeras reivindicaciones individuales surgieron las posteriores luchas colectivas. De la mano de los pioneros grupos feministas de la primera ola nació el movimiento sufragista y la lucha por el derecho voto. Décadas más tarde, durante el feminismo de la segunda ola de los años sesenta y setenta, las mujeres iniciaron una serie de reclamaciones sociales, políticas y jurídicas cuyas demandas se extienden hasta el día de hoy.

Desde las primeras sufragistas hasta las Abuelas de la Plaza de Mayo, la proyección pública de las mujeres argentinas ha sido interesante desde el punto de vista de las investigaciones de género y la historia de las mujeres. En primer lugar, por la toma de conciencia e inicio de la lucha por la igualdad de derechos que experimentaron muchas mujeres durante la segunda ola de feminismo, un proceso igual al que experimentaron sus compañeras europeas y norteamericanas. En segundo lugar, porque fueron las propias mujeres las que se pronunciaron de manera más clara contra la última dictadura argentina y comenzaron las primeras reivindicaciones denunciando el régimen de terror que asoló el país entre 1976 y 1983.

Las mujeres intelectuales, impulsoras del feminismo de la primera ola

La historia por los derechos de las mujeres en Argentina tuvo su primer impulso colectivo a través de los primeros grupos feministas que nacieron a finales del siglo XIX. El Primer Congreso Femenino llegó en 1910, de la mano de las mujeres intelectuales que habían tenido acceso a una educación superior. El feminismo se encontraba lejos de las mujeres de clase obrera, quienes sin embargo, ya habían reivindicado la igualdad en cuanto a las condiciones laborales, reclamando un salario igual al de los hombres por el mismo trabajo.

Familias argentinas acuden de manera regular al Parque de la Memoria en recuerdo de las víctimas de la dictadura, cerca de la Ciudad Universitaria en Buenos Aires. Fuente: Sara Martín

Familias argentinas acuden de manera regular al Parque de la Memoria en recuerdo de las víctimas de la dictadura, cerca de la Ciudad Universitaria en Buenos Aires. Fuente: Sara Martín

Después de décadas de lucha, las argentinas tuvieron derecho a votar en 1947, 35 años después que sus compañeros varones. Durante los años anteriores se habían debatido distintos proyectos en Congreso y Senado para que las mujeres pudieran votar, pero nunca llegaron a buen puerto. Según la historiadora Silvana Palermo, de la universidad pública General Sarmiento, este aspecto se debió a un miedo latente por al inicio de la participación de la mujer en la vida política, hecho que supondría sin duda un cambio real en el papel tradicional asignado a la mujer como ángel del hogar, fiel a sus funciones de madre y esposa.

Algunos años más tarde, y al calor de las movilizaciones previas a la dictadura militar –a comienzos de los años setenta– las mujeres argentinas crearon círculos de debate y reflexión sobre cuestiones básicas como la dependencia económica, la violencia o la inseguridad en Argentina.

Un papel relevante contra la dictadura

Una vez instaurado el régimen del terror y la represión en 1976, muchos de estos grupos feministas desaparecieron. Pero a pesar de ello, las mujeres no se mantuvieron calladas y jugaron un papel relevante en la lucha contra el régimen dictatorial. Así, en 1977 nacía el movimiento de las Madres de la Plaza de Mayo, quienes denunciaron desapariciones y detenciones frente a la Casa Rosada de Buenos Aires.

En 1981 organizaron la primera “Marcha de la resistencia” contra el régimen junto a las Abuelas de la Plaza de Mayo y en 1986 manifestaron su rechazo a la Ley de Punto y Final que impulsó la prescripción de imputados por la desaparición forzosa de opositores a la dictadura militar. Asimismo, durante la Guerra de las Malvinas, las Madres y Abuelas mostraron su repulsa a la guerra y se manifestaron contra el servicio militar obligatorio.

Las mujeres denunciaron la desaparición de sus hijos e hijas, militantes o simpatizantes de partidos y organizaciones de oposición al régimen. Fuente: www.carlospazvivo.com

Las mujeres denunciaron la desaparición de sus hijos e hijas, militantes o simpatizantes de partidos y organizaciones de oposición al régimen. Fuente: http://www.carlospazvivo.com

A partir de los años ochenta, y de manera más precisa en la década de los noventa, las feministas argentinas celebraron numerosos congresos y encuentros a nivel estatal en ciudades como Buenos Aires. Rosario o Córdoba. En 1986 se celebraban ya los Encuentros Nacionales de Mujeres en el país, gracias al impulso de mujeres feministas. En 1991 se constituía el Foro de los Derechos Reproductivos, al que siguieron otros colectivos a favor del derecho al aborto, una lucha que continúan hoy las feministas argentinas, según explica la investigadora Gabriela di Marco en este artículo académico.

Colectivos que siguen sorteando obstáculos

A pesar de todos los avances conseguidos por las mujeres en Argentina hasta nuestros días, lo cierto es que algunos colectivos femeninos desfavorecidos siguen teniendo que sortear obstáculos. La joven abogada Viviana Misky Mayu Figueroa, procedente del pueblo indígena Omaguaca, denunció las dificultades personales que experimentó para acceder y concluir a la carrera de Derecho en la Universidad de Buenos Aires, un centro público.

Actualmente, esta abogada lucha porque las mujeres indígenas tengan también los mismos derechos y el Estado cumpla los compromisos adquiridos con el pueblo indígena. En este sentido, la historiadora Silvana Palermo destaca: “El Estado puede cambiar la legislación, e inclusive garantizarla, pero de allí a la transformación de las prácticas cotidianas y a la igualdad en la sociedad hay una distancia. Y me parece que ahí la lucha en el campo de la legislación es necesaria pero no suficiente. Hay una lucha, quizás más silenciosa pero igualmente difícil, por transformar prácticas sociales, concepciones, valores muy arraigados que en realidad hacen a la vida en sociedad y no sólo a la política pública” .

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Foto de portada: Las abuelas de la Plaza de mayo denunciaron la desaparición de los hijos e hijas de los detenidos durante la dictadura de las Juntas Militares. Fuente: Abuelas.org.ar

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