Escocia, la hora de la verdad sobre el fracking

Tras convertirse en uno de los temas más candentes de la campaña hacia el referéndum de independencia, el debate sobre el uso de la fracturación hidráulica o fracking vuelve a escalar posiciones al norte de las islas británicas, después de que el Gobierno del Reino Unido aceptase la semana pasada excluir a Escocia de la ley que prepara para facilitar las extracciones no convencionales de gas.

El gobierno del Partido Nacionalista Escocés (SNP, por sus siglas en inglés) será quien finalmente decida sobre el futuro de esta polémica forma de obtener hidrocarburos atrapados en el subsuelo, previsiblemente tras escuchar con atención a quienes lo critican  por el daño medioambiental y a la salud, y quienes defienden que relanzaría la economía y el empleo.

“El gobierno escocés ha sido claramente menos entusiasta que su contraparte británica en lo referente al fracking. Sin embargo, en los próximos meses tendrá que salir de la barrera y concluir si definitivamente pone freno a esta industria o si admite que está contento dejando a compañías como INEOS taladrar y fracturar partes significativas de Escocia”, aseguraba el director regional de la ONG Amigos de la Tierra, Richard Dixon, en un artículo publicado recientemente.

Aunque el Gobierno de Londres haya aceptado mantener el territorio escocés al margen de la legislación que planea desarrollar para hacer más fácil la fracturación hidráulica, ha dejado para más adelante una posible devolución absoluta de competencias. Con esta maniobra se asegura una prórroga de varios meses, posiblemente hasta después de las elecciones generales de mayo, para aceptar o rechazar uno de los puntos clave previstos por la “Comisión Smith”, establecida por el primer ministro británico, David Cameron, para asesorar sobre la devolución de competencias prometidas tras la victoria del no en el referéndum del pasado 18 de septiembre. De acuerdo con este grupo de expertos, los poderes  sobre el fracking deben retornar a Edimburgo lo antes posible.

A la espera de que esa devolución se produzca en un futuro no muy lejano, el bloque formado por nacionalistas, laboristas y verdes celebraba haber logrado al menos quedarse fuera de la llamada Infraestructure Bill, una ley que establecerá las condiciones para la exploración y extracción de hidrocarburos del subsuelo en Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte, y que, entre otras medidas, prevé permitir el acceso a zonas residenciales.

“Es una victoria del sentido común, que muestra cómo la devolución de políticas energéticas conduce a tener resultados diferentes en Escocia (…). Es una reivindicación del Gobierno Escocés oponerse continuadamente a los planes del Gobierno del Reino Unido de eliminar el derecho de los propietarios a oponerse a la extracción no convencional de gas bajo su hogar”, aseguraba el ministro escocés de energía, Fergus Ewing, tras conocer la decisión.

También la ONG Amigos de la Tierra celebraba que gracias a quedar excluidos de esta medida, los dueños de viviendas en Escocia amenazadas por las perforaciones podrán oponerse: “Eliminar el derecho a decir no a que perforen bajo tu casa es uno de los asuntos más escandalosos de la ofensiva del Gobierno del Reino Unido para el uso de la fractura hidráulica”, señalaba la directora de campaña de la organización, Mary Church, quien al mismo tiempo expresaba su solidaridad con quienes en el resto de las Islas sí perderán ese derecho.

El fracking ha sido, sin duda, uno de los temas más debatidos durante el debate post-referéndum. Aunque el Gobierno escocés ya tiene poderes para bloquear la extracción no convencional de gas al norte de la frontera en virtud de leyes ambientales y de planificación del territorio, argumenta que utilizar este tipo de legislación sería un parche que no solucionaría el problema de forma permanente.

No obstante, esta respuesta es recibida con suspicacia por quienes temen que lo que realmente busca el SNP es mantener una   postura poco definida al respecto y así ganar tiempo hasta después de las elecciones. Esta incertidumbre está empezando a irritar a ciertos sectores entre los simpatizantes y, especialmente, entre los recién afiliados del partido, asociados con el segmento más a la izquierda del espectro ideológico.

Esta prudencia a la hora de fijar una postura clara podría estar relacionada con varias previsiones, entre ellas la contenida en un informe el pasado mes de julio, encargado por el propio Gobierno escocés, en la que se hablaba de que la utilización de esta técnica de extracción de hidrocarburos podría proporcionar un impulso importante a la economía del país. Aunque durante la campaña previa al referéndum a muchos les pudo parecer que la postura del SNP era contraria a la extracción no convencional de gas, la estrepitosa bajada del precio del petróleo y las cada vez menos halagüeñas previsiones de crecimiento y empleo que acarrea podrían estar haciendo cambiar de opinión al ejecutivo o, al menos, pensárselo dos veces antes de decidir.

“A diferencia de Irlanda, Holanda, Francia y mucho otros, incluyendo, recientemente, el estados de Nueva York,  el SNP no ha actuado para frenar la extracción no convencional de gas, a pesar de tener poderes para hacerlo. Esto podría ser una sorpresa para los más de 60.000 nuevos miembros, muchos de los cuales tuvieron la impresión a partir de la campaña hacia el referéndum de que el partido se oponía al fraking y que haría todo lo posible para pararlo”, opinaba Richard Dixon.

Las próximas semanas serán cruciales para el SNP, cuyos diputados se verán en la tesitura de tener que votar una propuesta de moratoria o, incluso, de prohibición sobre el fracking en el parlamento de Londres. Mientras que sería sorprendente, e incluso decepcionante para muchos, si se abstienen, un voto a favor de cualquiera de estas dos opciones a nivel del Reino Unido llevaría a la conclusión lógica de que el SNP pondría en práctica en Escocia aquello que propugna en Londres. De lo contrario estaría poniendo en riesgo la permanencia de sus decenas de miles de nuevos afiliados, que se espera sean decisivos en las elecciones de mayo.

***

Asela Viar redactó este artículo desde Edimburgo.

Foto de portada: ‘Don’t frack the planet’ (Foto: The Friends of the Earth)

¿Te gusta Mayhem Revista? Recibe nuestras entradas en un boletín semanal. Apúntate aquí.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s