Maps to the Stars: Gente desagradable invoca nuestro Schadenfreude

Cuando uno se asoma al cine de Cronenberg con conocimiento de causa está sobradamente preparado para vivir una experiencia por lo general poco placentera. Maps to de Stars no es ninguna excepción. Sin embargo, el director que en tantas ocasiones se recrea en padecimientos y deformidades físicas, hurga esta vez en las podridas entrañas del starsystem hollywoodiense.

El principal problema que me encuentro en mi indecisión sobre si Maps to the Stars me gusta o no, es la continua sensación de que lo que me están contando no es nada nuevo. Ricos y famosos enterrando en alcohol, droga y demás vicios sus psiques destrozadas y almas traumatizadas es algo casi tan viejo como el propio Hollywood. Tampoco es novedad la mala uva que destila. Un humor negro muy similar, (con un enfoque más en humor y menos en negro) se puede encontrar, sin ir muy lejos, en la infravalorada serie en emisión Episodes, con Matt Leblanc (sí, Joey) al frente. (must).

Formalmente tampoco es ninguna virguería. Salvo algún momento excepcional, en su acepción de distinto y no de excelente, cuenta lo que cuenta de una forma bastante convencional. En cuanto a sus personajes, son todos tan detestables que te alegras profundamente con cada giro de guion que les golpea en la cara como un mazo, a veces de forma literal.

Si no cuenta nada nuevo, ni lo hace de forma diferente, ni tiene un solo personaje al que no desearías ver atropellado por un camión, ¿por qué ver Maps to the Stars? Los alemanes lo definen a la perfección con una sola palabra: Schadenfreude. La alegría y la recreación en la desgracia ajena. Todos disfrutamos en mayor o menor medida del mal de otro, en especial cuando ese mal aplica sobre los ricos y poderosos del lugar. Su derrumbe se cimienta además sobre unos sucesos tan sobrados y grotescos que pasarás de la carcajada incómoda a la repugnancia, siempre incapaz de apartar la mirada.

El reparto se defiende de manera desigual desde Mia Wasikowska en, el papel de adolescente turbada en el que corre peligro de encasillarse, hasta Robert Pattinson que aporta poco más que el toque chulazo de la película. Sobre todos ellos una Juliane Moore que se sobra 3 pueblos en su rol de actriz cuarentona lidiando con la decadencia, la desesperación y sus múltiples fantasmas personales. Un cóctel explosivo al que la Moore otorga una salida excesiva.

Lo que dijo El crítico prejuicioso

La amas o la odias. Eso es lo que parece que provoca lo último de Cronemberg en sus espectadores, y espero que así sea con Raúl. Una cara de póker, un me da igual o un pueshemospasaoelrato no parecen opciones viables para algo tan extremo como lo que nos invita a pensar su tráiler.

No sé si llega a los extremos de una polaridad amor/odio absoluta. Desde luego es muy fácil detestar la obra, algo menos amarla porque aunque el nivel de exceso es enorme, el nivel de excelencia no está a la altura.

Como todavía estoy recuperándome de los Óscars, no puedo ahorrarme ciertos paralelismos. Por un lado, el más evidente con la gran triunfadora, Birdman, por su aproximación crítica a Hollywood aunque en el caso de la de Cronemberg sí podríamos estar ante algo realmente incómodo de ver, y no con las atinadas pero suaves críticas de Iñarritu. Por el otro lado, esta es la película con la que la reciente ganadora del Óscar, Julianne Moore, venía logrando todos los premios habidos y por haber (incluso en Cannes) hasta que llegaron los premios americanos a decantarse por su interpretación en la mucho más inofensiva Siempre Alice.

Como bien suponía el Crítico Prejuicioso, Juliane Moore es sin duda lo mejor de la cinta aunque evidentemente no había pelotas de llevar un personaje así a los Oscars. En cuanto a su retrato de Hollywood, es más repugnante que sorpresivo. No es nada que no imaginamos, aunque no por ello es menos incómodo de ver.

¿Qué gafas me llevo?

 Maps-to-the-stars-gráfico-prejuicioso

Entonces: ¿voy a verla?

No nos encontramos ante el mejor Cronenberg pero sí ante uno muy disfrutable, en especial para aquellos que gozan asomándose a los abismos a los que el canadiense nos suele arrojar. El público más convencional, eso sí, sentirá poco menos que repugnancia por Maps to the stars.

***

¿Te gusta Mayhem Revista? Recibe nuestras entradas en un boletín semanal. Apúntate aquí.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s