Lara Hernández: “No vamos a permitir que nuestra gente no forme parte del cambio”

“Lo que antes pasaba en siete años hoy pasa en siete días. Hay una aceleración del tiempo material y una aceleración del tiempo político”. Lara Hernández (Madrid, 1986) explicaba así, hace unas semanas, el momento de hiperactividad política que vivimos y, de paso, predecía lo que podía ocurrirle a buena parte de nuestra conversación. Desde la realización de la entrevista a su publicación han pasado tantas cosas que algunas preguntas y respuestas se han ido oxidando por el camino.

La elección de Luis García Montero como candidato de Izquierda Unida a la Comunidad de Madrid y la compleja situación de la coalición en la carrera por la capital, la integración de Convocatoria por Madrid en las listas de Podemos con el paso atrás de Tania Sánchez o la elección de Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre para dar la batalla por el PP han trastocado en este tiempo uno de los escenarios electorales más apasionantes del próximo mayo y, también, el contenido de parte de esta entrevista.

Son tiempos de cambios, como los que ha sufrido la propia Lara Hernández en el último año: “Ha sido un año muy intenso, pero creo que solo ha cambiado la forma. En la esencia sigo siendo la misma persona. Me considero una mujer joven que, como tantos otros, he tenido que emigrar, exiliarme económicamente. Soy una persona activista y entregada a la política, lo que ha cambiado es la forma en la que me dedico a ella. Se ha sistematizado de alguna forma y ahora ocupo una responsabilidad en el seno de Izquierda Unida federal. Me encargo de la convergencia, pero mi militancia, mi activismo y mis ganas de transformar las cosas en colectivo no han cambiado”.

Izquierda Unida frente a Podemos

Hernández saltó a la primera línea política con su inclusión en las listas de Izquierda Unida para las elecciones europeas del pasado año, tras haber protagonizado un vídeo que se convirtió en viral y en el que exponía a la Asamblea de Madrid la situación de los jóvenes emigrantes. En los comicios, la madrileña ocupaba la décima posición en la plancha de IU, que finalmente se hizo con seis eurodiputados. Podemos logró cinco. ¿Qué ocurrió para que una coalición con casi treinta años de trayectoria (sin contar la del PCE) y que soñaba con el sorpasso al PSOE quedara tan sorprendida por un movimiento surgido de la nada?

Lara Hernández, durante la entrevista (Foto: Miguel Ángel Moreno)

Lara Hernández, durante la entrevista (Foto: Miguel Ángel Moreno)

“IU llevó a cabo un intento de refundación, de capitalizar esas voces [descontentas con el bipartidismo]. En cierto sentido salió adelante pero, en último término, se frustró por varias razones. Primero por cuestiones internas y quizá también por no saber traducir nuestro discurso en consignas para las mayorías sociales”. Hernández, que aún no ha interiorizado el habitual argumentario aprehendido de nuestros partidos –también de los nuevos-, mantiene una conversación cercana y relajada, de tú a tú, sin esconderse de ninguna pregunta y da esa respuesta para explicar el terremoto que algunos en su partido ven como su némesis.

Una opinión que ella no comparte: “No somos enemigos, ni mucho menos, como la derecha intenta vender. Para mí, el enemigo clarísimo, el enemigo de clase, es la derecha”. Aunque marca diferencias: “Podemos articula un discurso muy focalizado en una clase política estructuralmente corrupta. Nosotros situamos otro de los elementos fundamentales de nuestro discurso en el poder de la oligarquía financiera. Por supuesto que queremos hablar de los políticos corruptos, de esa clase política que sí es casta. Pero es que también hay un agente corruptor, que es el que está por detrás. Para que nos entendamos, el que pone el sobre. También hay que hablar del IBEX 35, de ese poder de la oligarquía financiera que cada vez es más pequeño pero cada vez tiene más poder. Ese poder es el que está marcando los ritmos y los tiempos de este país. Hay que hablar también de esa clase dominante a cuyos intereses están subordinados los intereses de las mayorías sociales”.

La lista de diferencias se amplía, según Hernández, al municipalismo, el feminismo, las luchas LGTBI o al apoyo a “la lucha social, en la que nosotros hemos estado. Hemos trabajado con los movimientos sociales siempre, impulsando movilizaciones sociales. […] Hay que tener claro que no puede haber un cambio político del país si no va acompañado de la movilización constante y sostenida de la gente en las calles”.

Preguntada por lo que Cayo Lara definió como una OPA hostil de Podemos hacia Izquierda Unida para nutrirse de su militancia, Hernández asegura no estar “de acuerdo con esas palabras”. “Podemos quiere llegar a las elecciones generales de una forma limpia. Yo no sé si eso es posible, ya lo veremos. Y, evidentemente, tienen que construir una organización, tienen que construir un partido político. […] Lo que yo no quiero pensar es que haya un intento de cooptación por parte de Podemos a nuestras filas. Entiendo que cualquier fuerza que tenga un  mínimo de democracia interna no llevaría a cabo un ejercicio de estas características. Si se está produciendo, que cada cual reflexione con sus métodos porque, quizás, lo que estás construyendo a corto plazo, a largo plazo quizá ya no sirva”, sentencia.

Elecciones, crisis de régimen y precariedad

Estas diferencias no alejan a Hernández de la lección fundamental que, para ella, trajeron consigo las europeas, sobre todo como una lectura de cara al próximo ciclo electoral que se avecina: “las fuerzas de izquierda alternativa al régimen han tenido un ascenso frente al bipartidisimo. Por primera vez en la historia de la democracia, el Partido Popular y el Partido Socialista no han sumado el 50% de los votos, lo que demuestra que el 25 de mayo se abre, en términos electorales, una ventana de oportunidad que hay que aprovechar”.

Lara Hernández y Jorge Moreno conversan en Diurno (Foto: Álvaro Alonso)

Lara Hernández y Jorge Moreno conversan en Diurno (Foto: Álvaro Alonso)

Para ese largo ciclo electoral que se vivirá este año y que comienza en menos de una semana en Andalucía, su formación no parte con los mejores augurios. Situación que ella reconoce como “difícil”: “Muchas veces, cuando estás al borde del precipicio, se marcan los puntos de inflexión. Puedes llegar a tocar fondo y quedarte ahí o aprovecharlo para tomar impulso y salir hacia arriba”. Aunque matiza: “No quiero decir, ni mucho menos, que IU esté tocando fondo, porque vivimos en la época de las encuestas. Cada día vemos un resultado distinto y en esta fuerza política estamos muy acostumbradas y acostumbrados a las montañas rusas. Nosotros sabemos lo que es sobrevivir con un diputado en el Congreso. […] Tenemos que seguir hacia adelante con nuestro proyecto político, con nuestro programa y con nuestra gente, que es la que está lanzada y trabajando en la calle día a día, noche tras noche. Debemos mirar hacia adelante y situarnos en la oportunidad de ser partícipes en el cambio histórico que vamos a vivir”.

Ese cambio histórico que, según Hernández, se avecina, surge de un análisis en el que Podemos y buena parte de Izquierda Unida, como ella misma o Alberto Garzón, coinciden: una crisis del régimen de 1978. “El ‘todo atado y bien atado’ del dictador que la Transición apuntaló se tradujo en un bienestar material -una explotación tolerable-, que ha condicionado la vida de las mayorías sociales en los últimos años y ha garantizado la construcción de un consenso de abajo hacia arriba, de las capas populares hacia el régimen. La crisis económica que se inicia en 2008 pone un punto y final a este bienestar material. Eso se traduce en una crisis ideológica, una crisis política: una crisis de régimen. Por eso decimos que estamos en una crisis orgánica, no coyuntural. Es posible aquí y ahora iniciar un cambio que sirva como regeneración democrática en términos totales”, explica.

Sea orgánica o coyuntural, la crisis, en su vertiente económica, ha afectado de manera muy concreta a la generación a la que Lara Hernández pertenece y a ella misma, al tener que emigrar a Berlín, donde vivió dos años y donde formó parte de la Marea Granate, en lucha por los derechos de los emigrados. En su opinión, las reformas laborales realizadas por PSOE y PP “han cristalizado, negro sobre blanco, una situación de precariedad crónica que ha vivido la juventud española incluso en los años de bonanza del Partido Popular. No es que sea una situación que haya estallado única y exclusivamente a causa de la crisis económica de 2008. La situación precaria de la juventud en España es estructural”.

Y profundiza: “Ya no podemos movernos en los criterios de paro-empleo, trabajo-desempleo. Eso ya no existe. Se está creando un nuevo tipo de criterio que es la subocupación. Los working poor: gente joven que va acumulando contratos de una hora a lo largo de toda una semana. Este tipo de empleos, totalmente precarios, generan frustración y la imposibilidad de poner en marcha todo un proyecto de vida que incluye cuestiones tan sencillas como pan, trabajo y techo”.

Lara Hernández se dirige a Jorge Moreno (Foto: Miguel Ángel Moreno)

Lara Hernández se dirige a Jorge Moreno (Foto: Miguel Ángel Moreno)

Confluencias difíciles

Durante la conversación, Lenin, Marx o Gramsci aparecen disimuladamente en el discurso de esta licenciada en Filosofía. El italiano, también filósofo y dirigente político, sale a relucir cuando habla de su actual responsabilidad en la dirección de Izquierda Unida federal. Una misión espinosa y volátil en tiempos convulsos, trufada de minas a los dos lados de la trinchera: la convergencia. “El análisis es muy sencillo: hay miedo”, explica como razón de las resistencias que ha encontrado dentro de su partido a los procesos de confluencia y continúa: “Estamos en un momento, en todos los aspectos, en el que lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer. El miedo, por definición, es conservador. Tiende a mantener y amarrar posiciones conservadoras y nos mantiene en ese ejercicio de resistencia frente a lo nuevo y en un cierto ser estático en lo viejo. Pero esas resistencias, que se pueden traducir en dificultades de muchos tipos, no tienen que hacernos perder el norte. Estamos aquí para superar esas dificultades”.

“La política en mayúsculas tiene de encargarse de abordar la realidad y de encontrar soluciones a medio y a largo plazo para los problemas de la gente. Hoy, los procesos de confluencia son la constatación de que nos hemos dado cuenta de que, trabajando en lo concreto, es mucho más lo que nos une que lo que nos diferencia. El neoliberalismo ha logrado que un grupo de gente –rojos, verdes, amarillos, anarkas, 15-M, partidos políticos…- nos pongamos a trabajar en torno a las mismas contradicciones”, responde optimista ante un panorama que no parece que vaya a dejar de moverse hasta el final de las elecciones y que ha estado lleno de reveses para quienes, como ella, han apostado por la unidad. Como en Madrid, donde Hernández apoyó públicamente a Tania Sánchez y Mauricio Valiente en las primarias de Izquierda Unida.

Tania Sánchez ya había abandonado IU antes de la entrevista y Hernández se refirió a ella como “un agente importante del cambio en este país. No voy a eludir que hay un marco complicado en la situación de Izquierda Unida en la Comunidad de Madrid y Tania ha sido una víctima, también, de las disputas que se han dado en el seno interno de esa organización”. Salida que Hernández asume que ha afectado a IU y especialmente a quien intenta representar su regeneración, Alberto Garzón: “A nivel de apoyos, francamente, hay una ausencia, que todas y todos percibimos y notamos, pero creo que Alberto es una persona que representa ese proyecto de Izquierda Unida, una persona que proviene de los movimientos sociales, que ha tenido una labor parlamentaria excepcional y que, desde luego, es uno de los perfiles más reconocidos y con mayor importancia dentro de la organización. Él tiene que seguir hacia adelante en el camino colectivo que hemos comenzado todos y todos. Pero, evidentemente, la marcha de Tania Sánchez nos ha afectado. Decirte otra cosa sería mentir”.

Valiente, por su parte, recibió este mismo sábado la negativa en un referéndum a su intención de integrarse dentro de la plataforma electoral “Ahora Madrid” en la que se encuentran Podemos y Ganemos Madrid. Resultado ante el que, de momento, ha hecho oídos sordos, presentándose a las primarias de esta formación. En plena campaña electoral en Andalucía, la dirección federal ha decidido esperar al paso de las urnas y, después, resolver la situación en Madrid, cada vez más próxima a un nuevo cisma, con una respuesta definitiva. Una respuesta en la que Lara Hernández, como secretaria de convergencia, tendrá su parte de responsabilidad.

Preguntada por esta cuestión, Hernández se mantenía firme, aunque antes de que los últimos acontecimientos se precipitasen: “Izquierda Unida va a seguir estando en Ganemos Madrid porque es la apuesta que hemos hecho desde IU federal y porque todas nuestras federaciones, todos nuestros territorios y toda nuestra militancia están participando de todos los proyectos allí donde están saliendo adelante y nuestra apuesta es clara por el cambio. No vamos a permitir que nuestra gente no forme parte del cambio histórico por el que todas y todos luchamos y en el que todas y todos confiamos”.

Lara Hernández, durante la conversación (Foto: Miguel Ángel Moreno)

Lara Hernández, durante la conversación (Foto: Miguel Ángel Moreno)

Relaciones internas frente al “ahora o nunca”

En los prolegómenos de un periodo electoral clave, las relaciones dentro de IU no parecen las más sólidas del panorama político. Un enfrentamiento interno leído en ocasiones en clave generacional al que Hernández prefiere quitar hierro: “Parece que nosotros somos unas personas jóvenes que hemos asaltado la organización y nos queremos hacer con el poder. No es así, ni mucho menos. No es una cuestión de jóvenes contra mayores, sino una forma de leer el momento político actual y, en esa lectura, no podemos olvidar, despreciar, ni dejar de contar con todo lo que nos antecede”.

De nuevo, aparece en la conversación el momento, la ventana de oportunidad, la excepcionalidad histórica, el cambio, la crisis de régimen, el año de nuestras vidas. Los mantras que recorren la izquierda española actual se resumen en un contundente pero peligroso “ahora o nunca”: “Hay gente que se opone a los lemas del “ahora o nunca”. Y es cierto que pueden ser un poco frustrantes en la medida en que, si ahora no, ¿qué hacemos? ¿Nos volvemos todos a casa? Ahí estoy de acuerdo. Pero, en términos de emergencia social, nunca se había dado una situación de un 57% de paro juvenil, que se alcanzara la cifra de seis millones de parados, que asistiéramos a una segunda ola de emigración juvenil, que el bipartidisimo se hubiera roto. En esos términos, nunca se ha vivido una situación de crisis de régimen de estas características.

Eso abre una ventana de oportunidad para un cambio que requiere de habilidad e inteligencia por parte de todos y de todas. Sin esa habilidad, esa inteligencia y esa generosidad que se nos tiene que exigir para saber construir estos espacios de diálogo, de puesta en común, el proyecto se puede frustrar. Esa es una valoración que cada uno tendrá que hacer en lo interno, en lo externo y poner todos los mecanismos para evitar que el proyecto llegue a mal puerto. Porque sería una pena, pero no para los partidos de izquierda, sino para la gente de la calle, como tú y como yo, que lo que estamos viviendo en nuestra cotidianeidad es una situación de drama. Se trata de ofrecer una vida digna a la gente”.

Vista general del espacio Diurno, donde conversaron Lara Hernández y Jorge Moreno (Foto: Álvaro Alonso)

Vista general del espacio Diurno, donde conversaron Lara Hernández y Jorge Moreno (Foto: Álvaro Alonso)

Antes de que el crupier anuncie el cada vez más cercano “no va más” y la suerte esté echada, Lara Hernández deberá luchar contra resistencias propias y ajenas para lograr que la apuesta de su formación política sea lo más sólida posible en un clima de inestabilidad interna y externa. La primera misión política de envergadura para esta dirigente política de veintiocho años no va a ser tarea fácil. Hagan juego.

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Lee la entrevista completa a Lara Hernández

Foto de portada: Lara Hernández en el Restaurante Diurno, Madrid (Miguel Ángel Moreno)

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