¿Qué pasó el jueves en Telecinco?

Disculpadme, de verdad, no era mi intención volver a hablar una vez más de ‘Gran Hermano VIP’ y convertir esta columna semanal en un monográfico, ya que la televisión es un medio vastísimo con infinitos temas para tratar, pero es que, por favor, lo que pasó este jueves en Telecinco fue histórico. La libertad creativa en ‘Gran Hermano’, a pesar del formato realmente tan estanco del concurso, ha alcanzado en este ‘Gran Hermano VIP’ el nivel de surrealismo y libertad antes sólo visto en Telecinco en ‘Hotel Glam’. Cuanto más se acerca ‘Gran Hermano’ a la ficción mejor se transmite la realidad y más palpable se nos hace la falta de formatos de ficción en la televisión nacional.

El jueves terminé de ver el capítulo de esta semana de ‘Agents of S.H.I.E.L.D’ que, por cierto, lleva camino de marcarse una temporada perfecta, pues ha alcanzado en la final de midseason y el comienzo de esta nueva tanda de episodios el tono que la serie debería haber tenido desde el principio, cuando, antes de apagar la TV y dedicarme a otros asuntos pensé: “Oye, que es jueves… A ver qué se cuece por ‘Gran Hermano’.” Fue marcar el 27 en el mando de mi TV (el 27 es Telecinco, el 67 Antena 3, el 72 TVE…) y no dar crédito de lo que veían mis ojos.

Todo el programa transcurrió en dos únicos escenarios. Uno, el habitual, el plató con Jordi González, que junto a Ángela Portero y los portavoces de los concursantes en el plató desengranaban las locuras que se iban desarrollando en el OTRO escenario. La casa de Guadalix era sustituida por un juzgado, con su juez, su alguacil, su bandera, su moqueta, su estrado… Además, no se trataba de un juzgado español, tan funcionarial, tan gris, sino un señorial juzgado “a la americana” como el que vemos en el cine y la tele. Como el que los espectadores de este universo pop tenemos en nuestra mente cada vez que escuchamos la palabra “juicio”. Los cuatro finalistas del concurso, Belén Esteban, Aguasantas, Fede y Coman, tenían que enfrentarse a las acusaciones que otros exconcursantes habían presentado contra ellos. Fede estaba acusado de no tener estrategia y aprovecharse de Ylenia para llegar a la final, Aguasantas de haber sido desleal, Coman de ser un falso y, el caso que nos interesa, Belén Esteban de haber acosado a Olvido Hormigos en la casa. El juez llamaba a cada acusado y, de pie, les pedía que juraran que decían la verdad y nada más que la verdad. “Lo juro”, decía con la solemnidad de la calle Belén Esteban. Luego, el juez llamaba a los testigos que, apoyados por los vídeos montados con mucha mala leche, alegaban a favor o en contra de la causa. No se perdía ni una coma de la terminología de juzgados de televisión. “Disculpe, señoría, ¿puedo decir unas palabras?”, “me declaro inocente”, “con la venia, señoría”…

De entre todos los momentos hipnóticos del programa, que todo en sí era como de ensueño, imposible olvidar a Ylenia, de ‘Gandía Shore’, que de repente abandonaba su personaje de barrio para adoptar la imagen de una femme fatale del cine negro, muy Marlene Dietrich en ‘Testigo de Cargo’ y muy Sharon Stone en ‘Instinto Básico’. Una bestia escénica.

¿Y qué significa todo esto? Por un lado se hizo de nuevo patente que esta edición de ‘Gran Hermano VIP’ ha sido la más ‘Sálvame’ hasta la fecha. Como ocurrió con la icónica edición de ‘Supervivientes’ en la que Rosa Benito se transformó de ama de casa de los años 50 a mujer liberada, trabajadora, de los años 80, en esta edición de ‘Gran Hermano VIP’ Telecinco una vez más ha dejado que los colaboradores que nutren su parrilla interactuen en nuevos universos de no-ficción y que perpetren el formato transmedia de Telecinco por unos cuantos años más. Las nuevas relaciones nacidas tras ‘Gran Hermano VIP’ aseguran unas cuantas ediciones venideras de Sálvames, Programas de Ana Rosa, Supervivientes…

Por otro lado, pudimos por fin curar una malsana espinita clavada en nuestro corazón: asistir a un juicio de celebrities. Estamos hartos de escuchar en los Deluxes de turno cómo los famosos se encuentran en los tribunales, se denuncian, se cruzan con gafas de sol a las puertas de los juzgados… Y por fin hemos podido colarnos en uno de esos juicios, con todos nuestros personajes favoritos jugando perfectamente el papel que se espera de ellos. El morbo de saber qué ocurría tras las paredes de los juicios de Belén Esteban, Olvido Hormigos, Víctor Sandoval… ha sido saciado en un programa especial que pasará a la Historia de Telecinco, esa que repasaba hace apenas un par de semanas.

Y por último, y no menos importante, ha servido como homenaje punk a esas series y películas de juicios y abogados que como espectadores de este mundo globalizado hemos mamado duarante años. Como una versión trash de ‘The Good Wife’ o una visión muy ‘Black Mirror’ de Matar a un ruiseñor.

Por cierto, me he quedado todo loco cuando haciendo una búsqueda rápida en Google descubro que el “juez”, Pedro Chamorro, es realmente un abogado y no un actor (!). De hecho participaba hace unos meses en Al Rojo Vivo de La Sexta como abogado defensor de un preferentista. La justicia es espectáculo.

Una muestra más de que en Telecinco todo es anarquía y vanguardia, que no hay límites y que hay muchísimo talento haciendo televisión en España. Por más momentos como este, gracias de nuevo, Telecinco.

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