Maradona ante su caricatura

Álvaro Méndez | Falso 9

“Balón para Diego. Ahí la tiene Maradona, lo marcan dos. Pisa la pelota, Maradona, arranca por la derecha el genio del fútbol mundial. Y deja el tercero, puede tocar para Burruchaga, siempre Maradona. ¡Genio, genio, genio! Ta, ta, ta, ta, ta. ¡Gol! ¡Gol! ¡Quiero llorar! ¡Dios santo, viva el fútbol! ¡Golazo! ¡’Diegol’! ¡Maradona! ¡Es para llorar, perdónenme! ¡Maradona, en recorrida memorable, en la jugada de todos los tiempos! Barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés?”.

La narración del mágico gol de Diego Armando Maradona a la selección de Inglaterra en el Mundial de México ’86 pasó a los anales del deporte rey. A pesar de que muchos jamás pudimos ver en directo semejante proeza, la desgarradora voz de Víctor Hugo Morales abriendo en canal su corazón al comentar cada quiebro del ídolo argentino forma parte de los sonidos de nuestra vida. Apenas fueron diez segundos de carrera en los que ‘El Pelusa’ logró dejar en la cuneta a un total de seis jugadores —Hoddle, Reid, Sansom, Butcher, Fenwick y al meta Shilton—. Doce toques con la zurda en 62 metros para anotar un tanto que a la postre sería vital para la Albiceleste y que marcaría un antes y un después en la historia del balompié.

Tras la rotundidad demostrada en el campo con semejante obra de arte sólo quedó una pregunta en el aire: “¿De qué planeta viniste?”. Sus goles acrobáticos y pases imposibles, sus carreras en las que el balón quedaba imantado a la bota y sus regates únicamente explicables mediante el punto de gravedad de su fisionomía revolucionaron el fútbol de la época. Nunca el mundo había visto algo igual.

El ocaso de la carrera de Maradona en los años 90, sin embargo, convirtió en innecesaria la respuesta a tal cuestión. Sus singulares excesos, su alarmante sobrepeso y sus problemas con las drogas hicieron que la deidad que se había encarnado en una figura humana de apenas 166 centímetros quedara rebajada a lo meramente terrenal.

El último capítulo de su biografía reciente le ha llevado a demostrar una vez más que Maradona es hoy una nefasta caricatura del jugador que un día deslumbró a medio mundo. El pasado fin de semana, ‘El Pelusa’ viajó a Bogotá para participar en el ‘Partido por la Paz de Colombia’, una iniciativa puesta en marcha por el ayuntamiento de la capital cuyo objetivo era condenar las guerras que han asolado el país en su historia reciente. Junto con otros mitos del balompié cafetero como Faustino Asprilla o Freddy Rincón, Maradona protagonizó la típica pachanga -o ‘picadito’ que dirían en su Argentina- de leyendas, carente de ritmo y competitividad, pero que suele hacer las delicias de los aficionados.

Todo siguió el guión establecido. Incluso en la recta final el colegiado pitó un penalti tras piscinazo del argentino que él mismo se encargó de transformar. Una victoria por la mínima que Maradona acudió a celebrar con los seguidores que se hacinaban en las primeras filas del Estadio de Techo y que se convirtió en una batalla campal entre el todopoderoso ariete y los periodistas que le seguían en su vuelta triunfal.

Gritos, empujones y puñetazos repartidos a diestro y siniestro impropios de un partido de finalidad pacífica y que, por supuesto, fueron captados por las cámaras de televisión. Al fin y al cabo, fue sencillamente una prueba más de la violencia desbordante de un ídolo transformado ahora en un villano terrenal caído en desgracia por haber sido incapaz de arrastrar la pesada carga de su propio legado.

El peso de los titulares comienza a ser excesivo ya para un hombre incapaz de medir su relevancia. Además, su bronca tras el ‘Partido por la Paz’ llega poco después de aquel vídeo en que se aprecia cómo insulta y golpea a su pareja. Escándalo tras escándalo. ¿Por qué Maradona se empeña en hacer tanto daño a un mundo que se lo ha dado todo? Para cualquier otro, sepultar un pasado tan prolífico sería casi una quimera, pero para ‘El Pelusa’ ya sabemos que no hay nada imposible. Ni en el fútbol ni en la vida. Para bien o para mal.

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Foto de portada: Mondiale 1986: Argentina-Inghilterra 2-1 (Foto: Nazionale Calcio Italia -Flickr)

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Una respuesta a “Maradona ante su caricatura

  1. ¡Enhorabuena por el artículo! ¡Qué delicia de deporte era ese fútbol de Maradona! Pasó del líder de la secta, del revolucionario castrista, a pelele de la droga, a niñato rico y consentido,….Los humanos, desgraciadamente, somos capaces de degradarnos si nos lo proponemos. Eso sí, también podemos seguir el camino inverso.

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