Las armas nucleares entran en el juego electoral en Reino Unido

El futuro de las armas nucleares británicas es tan incierto como el resultado electoral que salga de las urnas del Reino Unido el próximo 7 de mayo. Tras sobrevivir al referéndum de independencia escocés el pasado año, y a la voluntad de los nacionalistas escoceses de deshacerse de ellas si ganaba el sí, la renovación del llamado programa de disuasión Trident vuelve a estar en el aire. Ni laboristas ni conservadores, los único dos partidos mayoritarios dispuestos a renovarlo, parecen capaces de obtener una mayoría que les permita gobernar en solitario. Los grupos a favor del desarme ven una oportunidad para que el país renuncie a su arsenal nuclear.

Las tranquilas aguas del Lago Gare, en medio de un idílico paisaje de verdes praderas y suaves montañas a poco más de 40 kilómetros al noroeste de Glasgow, además de piraguas y navegantes de fin de semana, albergan cuatro submarinos con misiles nucleares en su interior –uno de ellos siempre patrullando-.

La base de Faslane, eje de la política de defensa occidental desde los años 60, se ha convertido en un lugar clave de la campaña por el fin de las armas nucleares. Cada cierto tiempo cientos de activistas se concentran frente a la entrada para exigir su desmantelamiento. La última manifestación, coordinada con una protesta simultánea frente al Parlamento de Londres, congregó a alrededor de 200 personas, 34 de ellas fueron arrestadas tras encadenarse a las vallas de acceso.

Entre los participantes se encontraba Patrick Harvie, miembro del Partido Verde escocés y diputado por Glasgow, quien aseguraba en declaraciones a los medios que a través de la acción directa y por medio de las urnas se puede conseguir que el Reino Unido juegue un nuevo papel en el escenario mundial. “Buscando la paz, un acuerdo global sobre el cambio climático y poniendo fin al comercio de armas podemos mantenernos erguidos en lugar de aferrarnos a símbolos obsoletos y peligrosos”, añadía.

Varios nombres conocidos se mostraron a favor de que el Reino Unido renuncie a su arsenal nuclear

Recientemente, en una carta publicada en The Observer, el premio Nobel, Peter Higgs, la diseñadora Vivienne Westwood y el grupo de música Massive Attack, entre otros nombres conocidos, se unieron a las demandas por el fin del programa de armamento Trident. “Apoyar nuestra seguridad con un programa de disuasión nuclear anima al resto de países a hacer lo mismo. El Reino Unido debería ser el primer miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU que renuncia a su arsenal nuclear“, señala la carta.

Sin embargo, no fueron las protestas frente a Faslane o el Parlamento de Westminster ni la carta publicada en The Observer lo que llevó a primera plana el debate sobre las armas nucleares. El tema irrumpió con fuerza en la campaña electoral después de que el secretario de Defensa, el conservador Michael Fallon, dejase claro que si su partido gana las elecciones seguirá adelante con la renovación de la flota nuclear y acusase al líder laborista, Ed Miliband, de ser capaz de “malvender” el programa de disuasión militar a cambio del apoyo del Partido Nacionalista Escocés (SNP). Tanto el SNP como el Partido Verde y los nacionalistas galeses de Plaid Cymru se oponen a la renovación.

Los submarinos del Reino Unido alcanzarán el final de su vida útil en 2020

Aunque los misiles durarán todavía varias décadas, los submarinos que los albergan alcanzarán el final de su vida útil a mediados de la década de 2020, por lo que la decisión de renovarlos se fijó en 2016. Existen ciertas discrepancias en cuanto al presupuesto que habría que destinar para la puesta a punto de estas naves, adquiridas en los 90 por el gobierno de Margaret Thatcher para reemplazar el programa Polaris, en uso desde 1968.

Por un lado, grupos como la Campaña para el Desarme Nuclear (CND) cifran en más de 100.000 millones de libras el coste. Para hacerlo más visual, la organización recuerda que este dinero sería suficiente para construir 1,5 millones de viviendas asequibles, construir 30 mil nuevas escuelas primarias o cubrir los gastos de matrícula de 4 millones de estudiantes. La estimación del Ministerio de Defensa, por su parte, es bastante más reducida, entre 15 mil y 20 mil millones de libras.

Las críticas sobre la renovación del programa nuclear también llegan desde posturas más conservadoras, pero por razones bien diferentes. Tras la disminución de tropas y otros elementos de defensa que está experimentando el ejército británico a raíz de los recortes de presupuesto, algunos reprochan al gobierno que invierta miles de millones de libras en un único símbolo de fuerza, en lugar de usar ese dinero en revertir la pérdida de músculo militar convencional. El Instituto Centre Forum, por ejemplo, asegura en un informe [PDF] que cambiar el plan de disuasión nuclear por otros métodos tradicionales ahorraría casi la mitad de lo que costaría la renovación de las instalaciones submarinas de Faslane.

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Foto de portada: Submarino HMS Triumph. (Foto: Royal Navy)

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