El (negro) futuro probable de Nepal

Como le habrá sucedido a la mayoría de los lectores, yo no sabía casi nada de Nepal hasta hace apenas dos noches. Sin embargo, y soslayando mi desconocimiento del país, sí sé un par de cosas acerca de la economía neoliberal. No soy muy dado a las predicciones, pero en este caso haré una excepción.

Sobradamente bien demostró Naomi Klein en su libro La doctrina del Shock que toda desgracia resulta estupenda para la especulación financiera y empresarial. Cuando un país necesita de ayuda extranjera (tanto más bienvenida cuanto más se deba a una buena causa) se genera no sólo deuda –lo que más le conviene a la banca– sino una gran cantidad de bienes y de espacios que antes resultaban inaccesibles. Baste con un par de ejemplos: cuando el famoso tsunami de Lo imposible arrasó las costas de Sri Lanka, en ellas vivían improductivos pescadores de baja renta y larga tradición. Tras la desgracia, en vez de reconstruirles las casas, se les alejó de la costa “por su seguridad”. Mientras tanto, se firmaban acuerdos para que todas las islas y playas devastadas se convirtieran en hoteles de lujo para los turistas. Los pescadores perdieron sus derechos sobre sus antiguas propiedades sin que apenas pudieran reaccionar. También se quitaron leyes proteccionistas y se aceptó que el país quedara más o menos privatizado por empresas extranjeras, la cuales traían dinero a cambio de mayor libertad para sus tejemanejes.

En Haití pasó más o menos lo mismo: lean sin demora este detallado artículo de El Diario para entender con qué tino y con qué método aprovecharon las ayudas para saquear al país.

Pero también aprovecharon las multinacionales para sacar tajada del huracán Mitch en Honduras y Nicaragua, del Katrina también en las islas Maldivas, ¡o hasta del Katrina en Nueva Orleans!

De modo que no importa cuánto sepamos de Nepal, porque sí sabemos que no hay desastre que no acabe resultando útil para la especulación.

Así superficialmente, si nos informamos por la Wikipedia, resulta que Nepal ya está más o menos vendido al capital:

Desde mayo de 1991, el gobierno nepalí ha realizado diversas reformas económicas, particularmente en aquellas áreas que incentivan el comercio y las inversiones extranjeras; por ejemplo, reduciendo las licencias de negocios y el registro requeridos para simplificar los procedimientos para inversiones. El gobierno también ha reducido gastos limitando los subsidios a su población, privatizando industrias estatales y despidiendo funcionarios.

Y sin embargo, ¡gobierna un partido comunista!

No obstante, ignoro yo a quién se le agradecen esas reformas: porque desde 2008 gobierna un partido diferente. Nepal es un país con una situación política agitada (“¿y qué país no lo es?”, dirán ustedes).

Ello se debe a que han salido de una larga guerra civil, a que la población vive en el umbral de la pobreza, a que la democracia allí es muy dudosa, a que ya llevan años recibiendo ayudas del Banco Mundial (madre mía, qué absoluto suena eso), y a que el clima del país no resulta muy adecuado para pasar las vacaciones como le gusta al currito occidental: tostándose al sol como un san Lorenzo.

Tal vez todas esas taras libren a los habitantes de Nepal de caer en las garras del negocio en ciernes que sí se cernió sobre los países antes mencionados, pero ello no excluye que yo esté escribiendo esto para elucubrar mi razonable profecía.

Profetizo lo siguiente:

  • Las ayudas al país, que provendrán de la generosidad de muchas personas solidarias, irán directas casi todas a las manos del gobierno (corrupto) y las empresas. La población apenas recibirá nada de ellas. El gobierno se excusará alegando que lo va a administrar correctamente.
  • Los habitantes que hoy estén muy afectados mañana lo estarán más. Para ellos, el desamparo no ha hecho más que comenzar.
  • Como el gobierno se ponga tonto y desconfíe de la ayuda, pronto veremos artículos en los periódicos en donde se denuncie la terrible dictadura encubierta en que vive la población nepalí.
  • Los habitantes refugiados temporalmente no recuperarán sus casas jamás si estas están situadas en zonas de interés comercial.
  • Ignoro por completo la postura ideológica del gobierno nepalí, pero en cuanto lleguen las inversiones financieras de reconstrucción hará falta un comité de expertos para distinguir su ideología económica de la de Albert Rivera, Mariano Rajoy o cualquier otro siervo de las finanzas: libertad para las empresas y muchos recortes, amparados (o excusados) en los beneficios que aportarán al Estado o en una imperiosa necesidad existencial.
  • Un auge de las privatizaciones en Nepal dará alegría a los mercados (especialmente en lo que a materias primas y agricultura se refiere).
  • La pobreza de la población seguirá igual o bastante peor, pero el PIB aumentará de aquí a cinco años considerablemente (el de Haití sigue en alza).
  • No sería de extrañar que la desubicación de la gente generase otros conflictos armados. Que el equilibrio político se perdiera en otra Guerra Civil.
  • Dentro de nada ir al Everest (al menos en la parte nepalí) va a constituir una atracción turística tan domesticada como montar en el tiovivo.

En fin, como decían las gentes de mi pueblo tras hablar pésimamente de alguien: “¡Ojo, que a lo mejor me equivoco en todo!”.

Yo solo les señalo que esto ya ha pasado antes. Que volverá a pasar. Y que ahora mismo hay quien estará frotándose las manos. Eso hasta lo garantizo.

Cada vez que surge una catástrofe natural hay caos, y el caos es necesidad de orden. La gente no va a preocuparse de qué orden les den mientras les quiten un poco de dicho caos. De hecho, cuando empiecen a preocuparse seguramente ya sea tarde.

Puede que todo nos pille muy lejos y que ahora solo pensemos en los fallecidos y en “la magnitud de la catástrofe” (lo entrecomillo porque tal frase es de una fabricación tan impersonal como una hamburguesa del McDonald´s a las nueve y cuarto en el local de Atocha), pero el tiempo pasa y las oportunidades del negocio nunca menguan.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s