¿Había motivos para salir a la calle el 1 de Mayo?

El pasado viernes nadie se extrañó al ver en las noticias que las manifestaciones del 1 de Mayo no habían colapsado las calles ni movilizado a cientos de miles de personas. Pese al chaparrón que nos ha caído en los últimos años (tanto en lo laboral, como en todo lo demás), la reacción de las trabajadoras deja que desear.

Vimos las tradicionales marchas de los grandes sindicatos paseando un año más, sin pena ni gloria, en sus tradicionales recorridos. ¿Qué nos pasa? ¿Dónde está el problema? ¿Es que acaso no son evidentes el retroceso de derechos y salarios o el aumento de la pobreza?

Estos han sido años muy duros. Años en los que nos han clavado dos reformas laborales con las que han degradado el mercado laboral: el ERE express, el abaratamiento del despido… La estela que dejan no es otra que la de un país con una tasa intolerable de paro, familias donde nadie tiene trabajo, un gran número de personas sin empleo que no reciben ningún tipo de prestación y en términos puramente numéricos, la destrucción de miles de horas de trabajo.

Nos quisieron vender la moto de que no existía la crisis y ahora, la vespino de que hay recuperación. Lo cierto es que los salarios bajan en caída libre y el empleo que se crea está a medio camino entre la precariedad y la esclavitud. Eso, quienes tienen la suerte de encontrar un empleo con un salario -aunque irrisorio, pero salario- porque hay trabajadoras en tesituras aún peores: quienes asumen el trabajo doméstico y de cuidados, más del 90% mujeres, quienes trabajan en negro, sin derechos  y también  becarias explotadas o falsas autónomas, que reúnen lo peor del trabajo asalariado y del trabajo autónomo.

Así, no es de extrañar que jóvenes (y no tan jóvenes) estén abandonando el país a una velocidad cercana a la de la luz. La ‘aventura’ no es tan bonita como la pintan esos programas de privilegiados por el mundo. Alemania, Reino Unido, Francia… no hay país que se prive de recibir al migrante con grandes dosis de precariedad y trabas para poder llevar una vida digna.

La primera conclusión es: sí, vamos perdiendo. Pero no vamos a dejarnos a caer en el derrotismo, en el no hay futuro ni nada que hacer. Lo difícil muchas veces es darnos cuenta de que en realidad tenemos todo por hacer, tenemos tanto que recuperar y por lo que luchar, que ya sea 1 de mayo o 17 de octubre, nunca es tarde para pelear en el mundo del trabajo.

El primer paso es zafarnos de los discursos que nos venden que no hay victorias posibles. Aunque los nuevos modos de trabajo y las reformas del PPSOE nos lo pongan difícil existen herramientas que funcionan y también en 2015 hay motivos para celebrar. La experiencia nos demuestra que solas no podemos, pero con amigas sí.

Las compañeras afectadas por el ERE de Cocacola nos lo han demostrado con diecisiete meses de lucha incansable y con cinco sentencias judiciales que les dan la razón. Hoy no paran y siguen movilizándose para que Cocacola cumpla. También Movistar está recibiendo lecciones en la huelga de quienes dan servicio técnico, ahora saben que se ha acabado tragar con la caída de salarios y con las condiciones precarias. Les apoyamos y sabemos que su lucha también se va a ganar.

Las falsas autónomas de ADSL Zone nos han dado un ejemplo organizando y creando la campaña STOP Falsos Autónomos, que pone negro sobre blanco el fraude del emprendimiento. Y es que si existe una relación laboral existen los derechos laborales, lo admita o no la empresa.

Lo han podido comprobar una treintena de becarias que gracias a la Inspección de Trabajo y a la Oficina Precaria han visto cómo sus derechos se hacían efectivos. Seguimos recibiendo denuncias y además contamos con la fuerza de colectivos universitarios que están empujando con nosotras para que las universidades dejen de ser cómplices de estos fraudes. Estos son algunos ejemplos, pero hay muchos más.

En la Oficina Precaria, el pasado 1 de mayo celebramos tres años de vida de una herramienta que permite atajar el fraude, organizarse y pensar en común qué trabajos queremos. Tras tres años vemos con orgullo como han surgido oficinas precarias en el extranjero, donde quienes se han visto obligadas a irse se han organizado para luchar contra los abusos.

Celebramos que seguimos, que seguimos organizando la rabia y defendiendo la alegría, que seguimos combatiendo desde todas partes. Celebramos porque sabemos que la lucha sirve.

Oficina Precaria, tres años luchando… ¡Contra el paro, la precariedad y sus culpables!

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¿Por qué escribimos en femenino plural? Ver en Oficina Precaria

Foto de portada: Caja de Resistencia (Fernando Jiménez Briz-Flickr)

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