Familias destructivas en pantalla

Con la reciente Felices 140 (2015) en cartelera me vienen a la cabeza miles de escenas alrededor de una mesa de comedor grande, lustrosa, con familias y amigos diciéndose esas cosas feas feísimas que se han guardado durante años. Esta premisa de personajes encerrados en un lugar donde acaban sacando así como sin querer toda la mierda que no han sacado durante años me parece sublime. Los implicados son personajes a los que suponemos un día a día normal, tranquilo, colocados en una situación de encierro con personas cercanas, sin más trama o acción que conversaciones en todas sus versiones y estancias y entonces, claro, ocurre la maravilla.

Claramente este ir hasta el extremo absoluto, sólo tiene cabida entre personas/personajes con una gran confianza, como en la vida real, vaya. Gritándole a un desconocido se puede llegar a locuras como Kate Winslet diciendo de todo y vomitando en Un dios salvaje (2011), pero tras esta discusión, esos desconocidos no se volverán a ver en la vida y ya está, mientras que la familia de El nombre (2012), por ejemplo, se dice cosas por las que le costará seguir mirándose a la cara. Todas estas películas, y las escenas de explosión en concreto, transmiten esa sensación de traspasar los límites, de que con lo dicho se llega a un punto de no retorno. De amigos muy queridos y encierro incómodo como la quizás fallida Felices 140, Pequeñas mentiras sin importancia (2010), que tampoco creo que explote al máximo el potencial que tiene esta situación. Quitando la historia de los amigos con tensión loca y dónde desemboca, el resto son unos cuantos tópicos desaprovechados. Más amigos y familias en un género diferente, Tú eres el siguiente (2011), esa peli de terror tan guay de Adam Wingard, donde se dicen cosas feas pero claro, se van matando unos a otros por lo que evidentemente la locura “asesinar” gana a “te acostabas con mi hermana”. Normal.

Por cómo se construyen estas situaciones, y por las bases en las que se sustentan, las familias son las más apoteósicas, llegando a límites tan extremos que te hacen alucinar, reír y aplaudir, todo a la vez y quizás no en el momento adecuado. Y es que aquí ya estamos entrando en el terreno del humor negro y más cruel, en el que Meryl Streep completamente borracha llamando ‘puta’ a su hija en  Agosto (2013) a mí me hace soltar más carcajadas por la exageración de la escena que cualquier otro sentimiento. Y esto como siempre, pues tiene que ver con reírte de las desgracias ajenas, habiendo pasado antes por las tuyas mismas. En Agosto una familia se reúne con motivo de la extraña desaparición del padre. La madre está desquiciada desde su primera aparición y conforme va tentando a sus tres hijas, éstas también se van desquiciando. Hasta que, para nuestra satisfacción, todo aflora y se concentra en una comida larguísima, con un calor agobiante, alrededor de la gran mesa. Esta escena es tan la maravilla, y tan todo esto que estamos hablando, que acaba con los personajes principales tirándose de los pelos literalmente. Uno de los pósters de la película en EE.UU. fue esta imagen para que la gente tuviera clarinete qué iban a ver. Como discusión alrededor de una comida familiar, la escena de Las chicas Gilmore en Friday night’s alright for fighting -Lo viernes son buenos para pelear-, en la que se concentra toda la esencia de la serie, todo lo que se han dicho o no se han dicho nunca, con una realización fuera de lo común: una cámara loca que salta de un personaje a otro sin cortar, acentuando así la tensión de la escena.

La realización de Agosto es clásica, sólo a disposición de la historia, de las mil y una conversaciones, tiene que ver todo con que está basada en una obra de teatro y un poco en las grandes películas clásicas con estos temas. Todas basadas en obras de teatro, por lo que las similitudes tienen la misma raíz. Me refiero a las maravillosas historias de Tennessee Williams. Esas familias americanas conservadoras en casas a oscuras llenas de secretos. Y todas las interpretaciones increíbles que esas historias de personajes nos han dado. Elizabeth Taylor juzgando hasta matar a Paul Newman en La gata sobre el tejado de zinc (1958) con su mirada morada (esa mujer tenía los ojos morados, se nos olvida a veces). Y uniendo este monstruo de la interpretación y el espectáculo con el tema que tratamos: ¿Quién teme a Virginia Woolf? (1966), la más obra maestra de todas las que vaya a nombrar en esta entrada. Un matrimonio de profesores universitarios maduros vuelven a casa de una fiesta con otra pareja joven. Se ven tan reflejados en ellos que empiezan a hablar de todo lo que ha ido mal en sus vidas o no según lo planeado, diciéndose cosas tan heavys que llevan a la otra pareja a la situación más incómoda de sus vidas. Suponiendo que sus vidas fuera del universo ficticio de la película sigan de alguna manera, que es algo en lo que me gusta pensar cuando descubro personajes potentes.

Y en el extremo más opuesto de todas estas historias de familias americanas de apariencias, la familia europea desmembrada, con una realización acorde: La Celebración (1998), la película con la que Thomas Vintergerg ilustró el Dogma 95. Una familia danesa se junta en una mansión en el campo para celebrar el cumpleaños del patriarca. Relaciones turbias. Secretos mucho más oscuros, incómodos y extremos que en familias americanas. Apoyado por esa cámara de la realidad que proclamaba el movimiento Dogma 95, haciendo todo aún más oscuro y más incómodo para el espectador, que se siente como si mirara por un agujero la vida real de una familia.

La información más destructiva que se dice en estas situaciones, que más sorprende al espectador, realmente son cosas que muchos de los personajes saben y pese a la dificultad han aceptado, pero lo sacan a coalición cuando no deberían, amplificando emociones por esta situación de encierro. Para el espectador, que los está conociendo en esta situación, estas conversaciones son la única forma de conocer a los personajes. El espectador debe valorar la veracidad de lo que éstos se cuentan los unos a los otros e intentar construir una historia pasada válida que culmine en la situación que está viendo en pantalla.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s