‘Daredevil’: la puerta de atrás de Marvel

Esta semana terminaba la segunda temporada de Agentes de SHIELD y lo hacía con una season finale llena de pirotecnia que no sólo colocaba las piezas para la siguiente temporada sino que compromete, en cierta medida, el devenir de toda esa telaraña que los medios americanos llaman MCU (Marvel Cinematic Universe). Ya he expuesto alguna vez por aquí la súper compleja trama transmedia que Marvel está tejiendo entre sus películas y series, creando productos con entidad propia (realmente puedes ver cada película y cada serie sin estar muy al tanto de qué ocurre en las demás), pero añadiendo a cada una de ellos un sentido de pertenencia a un total mayor que consigue que la base fan de los comics crezca y llegue a espectadores, en principio, no iniciados en el universo de papel. Así, Netflix estrenaba el mes pasado Daredevil, una serie de superhéroes atípica en la que, como ya vimos en Agent Carter, se explora este universo cinemático desde un punto de vista completamente ajeno al que veníamos viendo hasta ahora.

Daredevil es el reverso del universo Marvel. Una serie muy localizada, concreta, crentrada en un único barrio de Manhattan y en la que los súper poderes y los héroes con carisma desbordante no tienen cabida. Daredevil, la serie, vendría a ser como la hermana pequeña que recibe los golpes de los éxitos de sus hermanas mayores. Una historia de consecuencias, de cómo los de abajo reciben la mierda de los de arriba y con un espíritu casi social muy marcado en su trama y sus personajes.

Seguro que como espectador de Los Vengadores, la primera película y la que marca un antes y un después en toda esta historia, te preguntaste si realmente a ninguno de estos super héroes les importaba lo más mínimo que mientras estaban intentando salvar Nueva York del ataque alienígena lo que realmente estaban haciendo era destruir la ciudad. Los edificios caen como moscas y las carreteras se rompen como ramitas con cada salto de Hulk y martillazo de Thor. “¿Quién va a pagar todo esto?” “¿Cuáles son las consecuencias de todo este jaleo?” Ahí, justo ahí, está el punto de partida de Daredevil. La reconstrucción de Manhattan queda en manos de una compañía inmobiliaria, Union Allied, que, caso que no nos pilla por sorpresa en España, tiene asociaciones ilícitas con las principales mafias de la ciudad. Mientras Los Vengadores se dedican a buscar nuevas y alucinantes macroaventuras en las que soltar rienda todo su encanto, los habitantes de Manhattan tienen que asistir a los espantosos crímenes derivados de las mafias que como ratas se han abalanzado ante el olor del dinero de la reconstrucción de los rascacielos de Nueva York. Aquí entra en acción Mike Murdoch, un abogado que a los nueve años, y al intentar impedir un accidente, queda ciego al caerle sobre los ojos la carga radiactiva que transportaba el camión. Sin embargo, la radiación aumente sus cuatro sentidos restantes convirtiéndole en el súper héroe que años más tarde sacará a relucir.

Por loco que parezca lo siguiente que voy a decir, Daredevil está más cerca de The Wire que del propio universo comiquiero del que nace. Si algo caracteriza a las adaptaciones Marvel es su carácter pop, juguetón y lleno de aventuras. Daredevil es casi lo contrario. Es una serie oscura, seca y más compleja y real en sus tramas de lo que han sido cualquiera de las entregas Marvel anteriores. Se acerca bastante Batman y su Gotham City, con Manhattan lleno de callejones oscuros y sucios en los que todas las desgracias de las que es capaz el ser humano se suceden delante de la policía sin que nadie haga nada para evitarlo. Será la doble identidad de Murdock, como abogado por el día y justiciero por la noche,  lo que le permita introducirse en este peligroso juego de mafias para llegar hasta la cima donde se encuentra Wilson Fisk, Kingpin, un villano que nos es muy familiar a los que crecimos viendo la serie de dibujos de Spiderman. Todo queda en familia.

No me canso de recomendar acercar un poco la lupa a Disney y Marvel y ver lo que están haciendo no sólo desde el punto de vista creativo, construyendo un legado que quedará para las próximas generaciones como una maraña en la que perderse para no dejar nunca de ser niño, sino también desde el punto de vista comercial. No puedo esperar a ver qué nos tiene preparados Disney con Star Wars, que apunta a que, salvando las distancias, conseguirán expandir el universo galáctico y tejiendo un telar tan atractivo como el que han tejido en Marvel. Ojalá pueda hablar en unos meses de alguna serie de acción real increíble salida del universo Star Wars.

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