El universo de Mad Max

Mad Max es una franquicia que se puede resumir en un universo. Un universo apocalíptico, de desiertos infinitos, con personajes demenciales que luchan por la gasolina. El mundo se divide entre los personajes desquiciados por la gasolina a cualquier precio, simplemente para seguir haciendo carreras y molando infinitamente, y los personajes protagonistas que buscan la supervivencia y un lugar mejor donde poder construir una nueva vida. Estos también necesitan gasolina, pues la tierra prometida siempre está lejos.

El universo distópico fue una idea original de George Miller y Byron Kennedy para la primera de Mad Max. Estrenada en 1979 en Australia, su país de origen, en EEUU tuvo un estreno pequeño, que contaba con alrededor de 5 ciudades. Es la única película que se vincula un poco a nuestra realidad, está ubicada en “unos años más adelante que nuestro presente” pero aún hay pueblos y gente que vive las vidas que conocemos. Ya ha pasado algo radiactivo que no queda muy claro y ya existen grupos de moteros y locos de las carreteras, personajes que comienzan con la estética que tendrán en las secuelas. Max es un policía que se dedica a limpiar las carreteras de estos locos del gas y el motor. Hay un giro duro y necesario que hace que él se convierta en el personaje que acabará siendo, en el Mad Max del título.

La segunda película ya sí se estrenó en EEUU en condiciones, pero como la primera era apenas conocida más allá del culto, no se pudo llamar sólo Mad Max 2, de ahí el subtítulo: Mad Max 2: El guerrero de la carretera (1981), que podía funcionar como título independiente. Esta ya está ubicada por completo en el mundo que reconocemos de Mad Max. Comienza explicando la situación del universo, pero sin entrar realmente en razones ni conflictos: sólo como base para poder crear la historia que se cuenta. De las tres originales, esta segunda entrega es la más espectacular y completa, y la que mejor recoge la esencia de la saga.

La tercera se titula Mad Max, más allá de la cúpula del trueno (1985). El mundo es ya tan diferente al existente en la primera película, que es increíble que el protagonista siga siendo Mel Gibson, lo lógico sería que hubiesen pasado más años que la vida de un hombre. En esta se introduce la idea de la comunidad creada en la distopía, organizada en torno a la locura de ese mundo. Tina Turner es la dueña y señora del lugar. Y así todo.  También vuelve a explotarse la idea de llegar a un lugar mejor donde vivir, con unos niños a los que Max ayuda a trasladarse a una ciudad abandonada.

Y damos un salto de 30 años para llegar a la cuarta entrega, ahora mismo en cines, Mad Max: Furia en la carretera (2015). Ha llegado muchos años después, pero se lleva gestando más de una década. George Miller le llevaba dando vueltas al proyecto años y años, con diferentes actores y personajes (en un principio Max iba a ser Heath Ledger, aunque también se planteó que Mel Gibson siguiera apareciendo en la saga). Miller creó material de todo tipo, como historias paralelas que se acabaron conviertiendo en cómic, o un storyboard súper detallado que se iba a convertir en un anime pero que se acabó usando para rodar la película.

No viene a ser la cuarta de la saga, sino un reboot de la misma. Este término se utiliza para el reinicio o relanzamiento de una historia de ficción ya conocida, que no tiene por qué tener continuidad, sino simplemente tener los elementos característicos de la historia principal. Llevamos unos años de reboots uno detrás de otro, acuciados por el actual miedo a la originalidad en el cine por el posible fracaso, lo cual da pena, pero muchos consiguen exactamente su propósito: El planeta de los simios, Stra Trek, o ahora Mad Max. Mad Max: Fury Road mantiene todos los elementos del universo a la perfección y a la vez hace referencia a ellos. El personaje principal es Tom Hardy en lugar del Mel Gibson original, por bajarle la edad y poder continuar la saga si fuera la intención. En la historia se mezclan temas básicos de las anteriores: la supervivencia de los buenos siempre por encima de todo en la saga y la búsqueda de un lugar mejor donde vivir. Mad Max vuelve a ser el salvador de estos personajes, al igual que en la segunda y en la tercera, aunque en esta nueva entrega, hay un personaje que casi podría ser el protagonista: Furiosa, interpretada por Charlize Theron. Ella es la que evoluciona y vive situaciones dramáticas en la película, teniendo el único momento de calma y reflexión, Max simplemente la sigue y ayuda desde un segundo plano. Esto es tan así, que podría haber una segunda película protagonizada por ella, basada en una de esas historias paralelas que Miller creó mientras preparaba esta película.

Esta cuarta entrega ha venido a maravillarnos y a conquistarnos, las críticas han sido espectaculares, aunque por su carácter extraño y demencial no parece que vaya a conseguir recaudaciones tan altas como otras franquicias actuales. Ha conquistado a los súper fans de la acción loca, pero también a los que no lo son. La acción es tan sin descanso, que aunque no sea tu tipo de película, no has visto algo parecido, tan a saco, tan toda la película volando por los aires con tensión constante. Y todo esto construido alrededor de una historia con sentido, con fondo y que funciona y se entiende muy bien sin apenas diálogo. Una historia arriesgada para el público al que va dirigida la película. Ya hemos dicho que la protagonista podría ser más Furiosa que Max, pero es que todo gira en torno a sacar a las mujeres del malo malísimo de la ciudad y llevarlas a vivir a un lugar sólo con mujeres llamado “The land of many women”, de donde Furiosa fue secuestrada cuando era niña. La fuerza está en las mujeres y son las que cambian y evolucionan con la película. Mujeres que pelean y conducen igual que ellos, mujeres cansadas de ser cosas. Y evidentemente no es que se haya vendido como feminista, de hecho en los tráilers no se diferenciaba nada de la historia y Charlize Theron decía dos frases, no deja de ser una película de estudio, con un gran presupuesto que hay que recuperar y con un primer público objetivo masculino. Pero si en una película como esta se ha tomado el riesgo, si los personajes femeninos de una película mayoritariamente masculina son los más potentes y principales, es para estar muy contentos. Los productos comerciales tan destinados al mayor número de personas tienen que tener valores positivos, pues la gente aprende de lo que ve y lo que le cuentan que está bien o está mal los productos culturales que consumen, sean del tipo que sean. Si estas películas les dicen que las mujeres no somos cosas (“We are not things”), pues igual se lo creen, ¿no? Confiemos.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s