Juego de Tronos y sus cosas (spoilers masivos hasta el 5×10)

Vaya temporada mayúscula se ha marcado ‘Juego de Tronos’. La primera de estas cinco temporadas que ha alzado el vuelo para despegarse de las ataduras de la saga de George R.R Martin para explorar nuevos territorios y, finalmente, terminar con el último de los whatthefucks con los que el autor cerró su último libro hasta la fecha, Danza de Dragones. Esta temporada de Juego de Tronos básicamente ha vuelto a confirmar la serie como la única alternativa en televisión al fenómeno blockbuster de calidad sólo aplicable, hasta ahora, al territorio del cine. Una historia que se ha tatuado con fuego en la piel de todos los tipos de espectadores posibles gracias a unos personajes icónicos y a una historia épica sólo comparable a la literatura de Tolkien.

Esta temporada empezó como todas las temporadas de Juego de Tronos, poquito a poco y con buena letra. Me sorprende mucho todos los que año a año se quejan de que “la serie no avanza”, “no pasa nada” y “es todo muy aburrido”. El tema es que todos los años os pasa lo mismo: empieza la serie, las fichas del tablero se van colocando, los personajes van orquestando sus estrategias y todo se va cocinando a fuego lento… hasta que la olla revienta y salpica a todos sin piedad. Siento comunicaros, amigos, que Juego de Tronos es eso. De hecho, Juego de Tronos es ese proceso de cocinado a fuego lento más que la explosión en sí. Aunque todos nos quedamos, inevitablemente, con todos esos momentos que nos hacen estallar la cabeza y que, al final, es lo que ha dado fama mundial a la serie (la decapitación de Ned Stark, la boda roja, Montaña vs Víbora…), Juego de Tronos son esas conversaciones veladas entre Cersei y cualquier otro personaje de la serie, el temor de la Guardia de la Noche, la ambición enfermiza de Stannis y la bruja, la reconquista atropellada de Daenerys… Las putaslocuras de Juego de Tronos son el delicioso postre al final del banquete. Lo que os pasa es que os quedáis siempre con el recuerdo del postre y esperáis que cada temporada empiece de nuevo allí, y os quejáis año tras año de lo mismo. No sabéis disfrutar nada.

Decía que al principio de esta temporada, la más misteriosa y cruel de todas cuantas hemos visto, cada personaje se iba posicionando para la inevitable evolución a los que iban a ser sometidos durante esta cruenta partida en la que, como en la vida misma, los resultados nunca son los que esperamos. Es parte del universo de Juego de Tronos, en el que los héroes a veces ganan y a veces pierden, pero que a diferencia de las grandes historias que conocemos, aquí cuando los héroes pierden, pierden de verdad. En el capítulo 8, el mejor capítulo de toda la temporada y seguramente en el Top 5 de los mejores capítulos de la serie, Jon Nieve aprendió, apenas un par de capítulos antes de morir (?), que la batalla que se estaba luchando en Poniente por el Trono de Hierro, perdía todo el sentido cuando el mal, el frío, el invierno, llega para poner las cosas en perspectiva.

De entre todo lo que ha ocurrido esta temporada, y por no aburriros de más ya que sé que habéis leído muchísimas cosas sobre Juego de Tronos estos días, tal y como he hecho yo, me gustaría destacar un aspecto que he encontrado súper interesante esta temporada (a nivel sociológico y de reacción en Internet). Esta quinta temporada ha sido una temporada bastante polémica por la representación de la violencia contra las mujeres. El primer y gran revuelo en redes sociales y medios de comunicación llegó tras la emisión de la dolorosa escena en la que Ramsay Bolton, sustituto oficial de Joffrey Baratheon en lo que a psicópata odiado por los espectadores se refiere, viola a Sansa Stark en su noche de bodas obligando a Theon Greyjoy “Hediondo” a mirar todo el proceso. Muy desagradable. George Martin declaró tras la emisión de la escena que “Juego de Tronos es el reflejo de lo que ocurría en la Edad Media, donde primaba una sociedad patriarcal”. Nada que objetar, pues es completamente cierto y aunque en esta serie no estamos viendo nuestra Edad Media, sino una Edad Media con elementos de fantasía, sería poco convincente desde el punto de vista del contexto histórico que no hubiera situaciones misóginas (como las hay en Mad Men o como las hay en El señor de los Anillos, por mucho que el nivel de violencia sea menor). El debate viene siempre dado por la cultura de la violación en la representación artística, siempre centrada en la violación femenina. No es algo de Juego de Tronos en sí, sino de lo que significa dentro de la trama y del desarrollo de los personajes el hecho de que sean violadas. ¿Se convierte Sansa Stark en otro personaje tras ser víctima de una violación? Por lo pronto parece que la violación sirve para despertarla de su letargo y forzarla a huir. ¿Se convierte en un personaje más interesante, como leía por las redes sociales tras el repugnante suceso? No lo creo. Más bien creo que convierte a Ramsay Bolton en el villano psicópata por excelencia. Mi opinión real sobre todo este asunto, si es que alguien a estas alturas le interesa lo más mínimo, es que estoy de acuerdo con que es Juego de Tronos y desde la primera temporada (hola Khal Drogo violando a Daenerys Targaryen) hemos asistido a todo tipo de vejaciones contra las mujeres, pero que eso no quita que sean escenas muy difíciles de disfrutar como espectador. Y por disfrutar me refiero a que, evidentemente, como ser humano que cree en el civismo y en la bondad de la humanidad, estoy en contra del asesinato y la violencia pero, en la ficción, disfruto como el que más con los giros salvajes de Juego de Tronos (la boda roja, la decapitación de Ned Stark…). Con las escenas de violación, simplemente no disfruto. Sólo deseo que terminen cuanto antes.

Otro momento muy violento ocurrió en el penúltimo capítulo, en el que Shireen Baratheon, hija de Stannis Baratheon, que poco a poco se estaba convirtiendo en uno de esos personajes que nadan a contracorriente, que defienden la diferencia y que se ganan el amor de los espectadores como hizo Tyrion Lannister, es sacrificada en honor del Dios de la Luz. Soy fan fatal de la bruja roja y me encanta todo el proceso que hemos ido viendo de su poder de fascinación sobre otras personas y su ambigua balanza entre magia negra y fe en el Señor de la Luz ( y esa pérdida final de la fe en su vuelta al Castillo Negro), pero, y digo pero, ¿no ha sido una escena un poquillo gratuita? De nuevo, sé que estamos en Juego de Tronos y que Juego de Tronos es violencia sobre los personajes y, sobre todo, violencia sobre el espectador, pues siempre acaba viendo sufrir a los personajes que más quiere. Pero, viendo el devenir del siguiente capítulo y el poco recorrido que ha tenido el efecto de la muerte de Shireen Baratheon en la trama de la serie, encuentro que la escena es cruenta de más, por mucho que represente la desesperación de un hombre cegado por la fe y que las consecuencias sea la pérdida de la batalla por la locura y la ambición del Trono de Hierro . No me malinterpretéis, soy fan de la violencia gratuita, pero en una serie en la que todos estos giros dramáticos han sido presentados como una puerta que se abre a un arco de trama súper interesante, no entiendo la necesidad de recrearse (esos gritos de la niña, qué horror) en una escena cuya transcendencia no va más allá del último capítulo.

Y cierra el ciclo la maravillosa Cersei. Cersei Lannister haciendo el paseo de la vergüenza por las calles de Desembarco del Rey es el gran momento del capítulo, por encima de la muy inesperada muerte de Jon Nieve, gracias únicamente a la interpretación colosal de Lena Headey. Lo mismo me da que hay usado un doble de cuerpo y menos me importan aún los motivos para ello, pero la transición de total indiferencia, pasando por miedo y llegando a la desesperación final, es algo que consigue ella, únicamente con su rostro. Esta escena tan cruel ha conseguido que lleguemos a sentir lástima de un personaje tan ruin como Cersei. Estábamos disfrutando mucho su humillación dentro de la cárcel, bebiendo agua del suelo y arrastrándose sobre su propia mierda, pero nadie, ninguna persona por malvada que sea se merece semejante humillación salvaje.

En definitiva, Juego de Tronos sigue reinando en el reino de las series y sigue demostrando temporada a temporada que es el único fenómeno masivo capaz de movilizar a millones de personas en el mundo entero gracias a una trama soberbia, unos diálogos impecables y unos personajes que ya forman parte del imaginario colectivo mundial. Lo único que jode es tener que esperar otro año para ver otros diez capítulos. Es una droga. Valar morghulis.

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