Sisa Abu Daooh: la mujer que se vistió de hombre

En 1928 las primeras mujeres accedieron a las enseñanzas superiores universitarias en Egipto. Desde ese momento, el movimiento feminista egipcio comenzaría a demandar el derecho de las mujeres al trabajo, poniendo especial énfasis para que una vez terminado el periodo de formación, las mujeres pudieran ejercer este derecho sin ningún tipo de discriminación sexual y conforme a sus méritos y capacidades. Sin embargo, décadas más tarde, Egipto seguía hostigando a algunas mujeres que se atrevían a desafiar al status patriarcal en el mundo del trabajo. En este contexto adverso, mujeres como Sisa Abu Daooh, optaron por vestirse con ropa masculina para poder ejercer su derecho al trabajo y sacar adelante a su familia.

Sisa Abu Daooh tiene 64 años, de los cuáles, concretamente los últimos cuarenta y tres, se los ha pasado vestida con una humilde chilaba y un pañuelo árabe que poco tiene de hiyab. Abu Daooh nació en una zona rural humilde de Egipto, se casó joven, y a los 21 años, embarazada de seis meses, enviudó tras el fallecimiento de su marido. Desde entonces y sin ningún tipo de ayuda, decidió que sacaría adelante a su hija trabajando como limpiabotas y vendiendo algunos productos artesanales. Hasta aquí, nada fuera de lo común en una historia dura muy similar a la de muchas mujeres en el mundo. La excepción fue que Sisa Abu Daooh decidió trabajar vestida como un hombre, utilizando la chilaba común en el mundo árabe y un turbante para cubrir su pelo. En una entrevista para un medio local, Abu Daooh explica cómo “las tradiciones de su país” no le permitieron trabajar como mujer en su región de origen, Luxor, entre otras razones por el machismo imperante en la sociedad egipcia, razón por la cuál y para evitar el acoso, decidió disfrazarse de hombre.

Sisa Abu Daooh no quiso volver a contraer matrimonio a pesar de la insistencia de su familia y reconoce lo difícil que fue poder dar una educación a su hija después de la muerte de su marido. Al principio, ella misma afirma que “no sabía qué hacer”, ya que en la mayoría de los trabajos en Egipto nadie quería contratar a una mujer. A ello cabía añadir otra dificultad más: Sisa no sabía leer ni escribir. Sin embargo, no se dio por vencida y decidió comenzar a trabajar cargando ladrillos y cemento para la construcción como peón. “Para protegerme de los hombres y sus miradas de condena y no ser blanco debido a las tradiciones, he decidido ser un hombre… vestirme con su ropa y trabajar en otros pueblos, donde nadie me conocía”, confiesa Abu Dauch. Posteriormente también trabajó limpiando zapatos, un oficio tan común como antiguo en las calles egipcias para el que siguió llevando su chilaba y su turbante.

Sisa Abu Daooh trabajó durante cuarenta años disfrazada de hombre para poder sacar adelante a su hija. Fotografía: Captura de Dotmasr video.

Sisa Abu Daooh trabajó durante cuarenta años disfrazada de hombre para poder sacar adelante a su hija. Fotografía: Captura de Dotmasr video.

A la dura realidad laboral de las mujeres en Egipto, Sisa Abu Daooh debió sumar la incomprensión de su familia. Sus hermanas se enfadaron con ella y cortaron toda la relación, al igual que otros parientes. Paradojas, su labor extradoméstica fue muy respetada en su pueblo porque valoraron que ella tomase la iniciativa de valerse por sí misma y trabajar para sacar adelante a su hija sin pedir nada a cambio ni mendigar en las calles de Luxor. Sus vecinos más cercanos siempre conocieron la verdadera historia de Sisa Abu Daooh, y, al contrario que su familia, no dudaron en mostrarle su apoyo a lo largo de los años.

Respecto a la vestimenta masculina, Sisa Abu Daooh se mantiene firme a día de hoy. No quiere desprenderse de la chilaba que protegió a ella y a su hija y afirma, que aunque ella ahora vive sola después de que ésta contrajese matrimonio, no se piensa quitar la túnica masculina, que también utiliza cuando está en casa.

En el año 2015 y tras difundirse su caso en la prensa local, el mismo presidente egipcio Abdel Fatah al-Sisi decidió entregarle el Premio a la “Madre Ejemplar” del año 2015. “No voy a parar de trabajar ni parar de vestirme como un hombre”, respondió entonces. ¿Su deseo? Que todas las mujeres puedan trabajar.

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