Ayer ganamos la batalla. Hoy perdimos nuestra guerra

Cerró la maleta y el ris ras de la cremallera fue todo lo que necesitaron para saber que ya se había terminado.

-Bueno, pues ya está.

-¿Lo tienes todo?

-Sí. O, por lo menos, todo lo que cabe en una maleta.

-En una… y en las tres que te llevaste ayer.

-Sabes que no me refiero a eso.

-No lo sé. Hace tiempo que dejé de entender a qué te referías, así que he perdido práctica. Lo siento.

-No, por favor. Ahora eso no. Nada de ponerte estupenda. Nada de mordacidades. Es más de lo que…

-Vale, vale. Discúlpame. La gran guerrera sioux querer fumar pipa de paz con Mujer Blanca Pionera del Salvaje Oeste. ¿Mujer Blanca Pionera del Salvaje Oeste aceptar firmar tregua con gran guerrera sioux?

-Mira que eres gansa, ¿eh?… Pero sí, claro. Toma. Aquí tienes. Tu tregua firmada. Y tu pipa fumada.

-Así está mejor. Y ahora, dime: ¿a qué te referías antes?

-¿De verdad quieres saberlo?

-Pues por supuesto que sí.

-Pues… No sé. A que veo esta maleta en el rellano y me parece increíble que diez años quepan allí. Es tan pequeña…

-De hecho, ha costado mucho cerrarla.

“Después de tanto luchar, que a una le den lo que desea… No siempre pasa. Pocas veces, de hecho”

-Y que lo digas. Jo. ¡Vaya si ha costado! He tenido que sentarme encima y apretar con todas mis fuerzas. Se salía todo… Cuando creía que ya lo tenía, reventaba por otro lado y buf… Madre mía, qué trabajera.

-Ya. Es normal. Cerrar siempre resulta…

-Sí. Eso. Y es que encima diez años…

-Son muchos, ¿no? Una década. Queda muy solemne decir: “estuve con mi mujer una década”. Le da como empaque. Como si fuera algo serio.

-Es que estar contigo es cosa seria, ¿eh? Ja ja ja.

-Buenooo… ya estamos. Pero venga, sí. Te lo concedo. Aquí tienes el certificado, compulsado y todo, que reconoce tus méritos de aguante y los servicios prestados durante diez años.

-Es que diez años… Pero a mí se me han pasado rápido. ¿A ti no?

-Volando. Lo que se me hizo muy lento fue lo de antes. Pero una vez que lo logramos, cada día que me despertaba era como si nos hubiéramos casado el día anterior y aún estuviera recuperándome de la fiesta. Como si no me lo acabase de creer.

-Es que fue increíble, en verdad. Tú y yo, unas pioneras. Después de tanto luchar, que a una le den lo que desea… No siempre pasa. Pocas veces, de hecho. Por eso…

Batallamos hasta lograr que el resto del mundo se pusiera de nuestro lado. Y, al final, las que hemos fallado hemos sido nosotras.

-¿Por eso qué?

-Que me da todavía más pena y más rabia que… Éramos especiales, ¿no? ¿Cómo ha podido no funcionar? Batallamos hasta lograr que el resto del mundo se pusiera de nuestro lado. Cambiamos lo de fuera. ¡Con lo difícil que es eso! Y, al final, las que hemos fallado hemos sido nosotras. En la pelea definitiva… derrotadas. Me siento un fraude… Tanto repetir hasta la saciedad que nos queríamos y teníamos derecho a estar juntas por ley y para siempre, y ahora, diez años después… Todo empacado en una maleta. A eso se reduce. Ayer ganamos la batalla. Hoy perdimos nuestra guerra.

-¿Pero no ves que el que hoy estemos pidiendo el divorcio forma parte de la misma victoria de entonces? Simplemente, estamos jugando a lo mismo que todos los demás. En igualdad de condiciones. Y, en ese juego, a veces se gana y otras se pierde. Y lo que se gana, no se gana para siempre. Pero oye… que lo que se pierde, tampoco.

-¿Ah, no?

-Pues no. Sé que es un topicazo, pero lo que hemos podido vivir estos diez años… qué te voy a decir. Pues que ha sido genial. Que el día de nuestra boda estabas guapísima, con ese vestido malva y el pelo como a mí me gusta. Y que todavía hoy estás preciosa. Y que por eso lo nuestro no se va a perder, ¿vale? Te prometo que me voy a acordar toda la vida.

-Ya, bueno… Entonces… puede decirse que sirvió para algo, ¿verdad?

-Pues claro, boba. Claro que sirvió. A mí no sabes hasta qué punto me ha valido la pena. Poder estar contigo ha sido… Me alegro tanto, pero tanto, de haberlo intentado…

-Oye … Te están brillando mucho los ojos. ¿No estarás llorando, no?

-No, no, qué va. Es que se me ha metido una mota en el ojo. Como llevas tres días revolviendo cajones y armarios, el ambiente está lleno de polvo. Voy a tener que limpiar toda la casa. La has dejado hecha un cristo.

-Ah, vale. Vale. Bueno, pues…

¿Tienes la maleta?

-Sí. Cerrada.

-Está bien. Entonces… cuídate mucho.

-Lo haré… Adiós, gran guerrera sioux.

-Hasta siempre, pionera.

***

Foto de portada: Gay pride Toulouse 2011 (Foto: Guillaume Paumier – Flickr)

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