Inside Out: Pixar psicoanalizando infancias

El último bombazo de la factoría cinematográfica Pixar, el sello que convirtió las películas infantiles en algo más que entretenimiento para niños, llegó a España el pasado 17 de julio prometiendo una nueva experiencia de reencuentro con el niño que todos llevamos dentro y con el espaldarazo de una nueva ovación en el Festival de Cannes, que ya se llevara anteriormente Up, otra de las grandes películas de este sello asociado con Disney de los últimos años.

Sin embargo, conviene avisar algunas cosas al lector que todavía no se haya acercado a su sala de cabecera para disfrutar de esta obra. Inside Out, o ‘Del Revés’ como se ha traducido para España (era una traducción difícil, la verdad) no es una película para niños, al menos no para los habituales usuarios del mundo de la animación. No apela a ellos. Incluso la línea argumental sin dobles sentidos es un poco sosa para un niño, a mi entender.

Lo que trata esta cinta dirigida por Pete Docker es que el adulto revisite su infancia, que la evalúe y la contraponga con las vivencias de la protagonista Riley y que reviva los momentos de ruptura que dieron lugar a la adolescencia -la caída de los puentes que unían las ‘islas de la personalidad’ con el núcleo de su personalidad-. Que recuerde cuáles fueron los momentos de crisis que rompieron esos nexos y provocaron que se formaran otros nuevos. Puro psicoanálisis de la infancia, en pocas palabras.

Cada vez menos doble lectura

No seremos los primeros en subrayar la doble lectura de las películas de Pixar, pero con Inside Out da la sensación de que han desequilibrado claramente la lectura adulta sobre la infantil. Mirada desde una perspectiva de niño, la película es una peripecia del ‘relato de vuelta a casa’, con algún personaje muy interesante, pero con una protagonista insufriblemente animosa como es Alegría. Mirado desde el punto de vista de un adulto, es un repaso en toda regla a tu infancia, el papel de la familia, la ruptura vital de la adolescencia; que puede ser bonito, o también muy duro, según los casos.

Pixar sigue obligándonos a revisar nuestra vida, ya sea hacia atrás (Inside Out) o hacia adelante (Up) planteando modelos hermosos, como la historia de amor y fidelidad que nos muestran magistralmente en los diez primeros minutos de Up. O incluso la infancia dichosa que nos plantean en Inside Out.

Sin embargo, esas historias también consiguen el segundo efecto que ya comentábamos dos párrafos más atrás. Provocar la revisión de nuestra propia vida, asociar sus rupturas a las nuestras, sus alegrías y también sus frustraciones. De alguna forma, Pixar nos transporta a la montaña rusa de la vida con cada película y nos obliga a revivir los principales ‘loopings’ de nuestra historia.

Y lo hace de una forma simpática, retratando la mente a través de cinco figurillas muy curiosas (Alegría, Ira, Tristeza, Asco y Miedo) y elaborando un sistema por el cual se pueden atribuir todos los comportamientos a la interacción de esos cinco sentimientos. Resulta curioso cómo, cuando se atreve a mostrarnos las interioridades de la mente de un adulto, los cinco sentimientos trabajan más en coordinación que en competencia. Sería interensante plantearse por qué en los sentimientos de la madre es la Tristeza la que parece llevar la voz cantante, o por qué en el padre es Ira quien tiene el papel principal, como podemos comprobar en una de las mejores secuencias de la cinta.

En los recovecos de la mente

La imaginación con la que los creadores han intentado retratar las emociones humanas no desmerece en el salto definitivo: intentar retratar la mente del ser humano.

Una mente entendida como una gran biblioteca de recuerdos con amplias estanterías en las que encontramos personajes llenos de sentido como los ‘olvidadores’ (creo que se llamaban así), que explican la finitud de los recuerdos en la memoria; o la libertad e incluso el punto gamberro con el que trabajan la idea de los sueños. Quizás se echa en falta un trabajo un poco más amplio sobre el Tren del Pensamiento, en el cual se entiende la velocidad pero que podría haber dado mucho juego en la forma de recuperar recuerdos o de asociar ideas.

Inside Out: pensamiento abstracto (Foto: Indie Wire)

Inside Out: pensamiento abstracto (Foto: Indie Wire)

También es maravilloso el paso por el pensamiento abstracto, de lo mejor estéticamente de la película, el punto en el que parece que los creadores han decidido desatarse un poco más y hacer una secuencia que casi nada aporta a la película pero que es un puro gusto estético.

Sin duda, Inside Out es una película para disfrutar. No estoy seguro de que para que disfruten más los niños o los adultos, pero tengo claro que si un adulto quiere salir indiferente de la película le va a costar bastante. Prepárense porque la última de Pixar es lo más parecido a sentarse en un diván con un psicólogo porteño. Luego no digan que no les avisé.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s